(35)Odisea

Port Scene with the Departure of Ulysses from the Land of the Feaci | 1646 | Claude Lorrain
Cambiar para conservar
El lanzamiento del nuevo filme de Christopher Nolan, La Odisea, nos recuerda un tema que, en realidad, nunca hemos abandonado: la pregunta por el regreso a casa, su significado y, sobre todo, su costo. No debiese extrañarnos este éxito contemporáneo de la Odisea: pocas historias han sabido nombrar, con tal economía y elocuencia, el trayecto que separa a alguien de sí mismo. En cierto sentido, cada época necesita su propio Odiseo, porque necesitamos de algún errante que nos muestre sus aprendizajes en el camino de la vida. No obstante, este mito en particular parece cambiar su forma, sus episodios y sus enseñanzas cada vez que es "adaptado". Luego de tantas transformaciones ¿qué es aquello de la historia de Odiseo que persiste y que no deja de atraernos?
Por muy desleal que sea, por ejemplo, la adaptación de Nolan al canto original, no podemos negar que hay algo vivo de la Odisea. Ahí está la paradoja que da título a este número: un mito solo se conserva si aceptamos deformarlo. La palabra "odisea" lleva casi 2.800 años de trayecto —desde el canto homérico hasta nuestro uso cotidiano— y en ese recorrido ha ido perdiendo y ganando sentido, tal como el viajero que vuelve distinto. Hoy hablamos de "una odisea" para referirnos a un trámite eterno o una prueba cualquiera, y en ese desgaste hay algo revelador: la palabra sobrevive precisamente porque se volvió más plástica, más nuestra. El propio Homero jugaba ya con su etimología: el verbo griego odýssomai remite tanto a sufrir la ira como provocarla. Odiseo es, ambiguamente, el que sufre la cólera de los dioses y el que la desata sobre otros, y luego de tres milenios "odisea" pasó a nombrar cualquier travesía difícil. En este sentido, Nolan no solo representa el significado del canto original, sino el sentido de lo que hoy constituye una travesía difícil: la carga de regresar no siendo el mismo. Este Odiseo es uno atormentado por los hombres que no volvieron, que viaja a través de la culpa y el vértigo como el precio a pagar por su salvación. Distinto del legendario Odiseo astuto, soberbio y desafiante.
Pero ambos son Odiseos que se ven compelidos por el viaje que es la vida misma. Quizás por eso la palabra terminó por nombrar cualquier trayecto difícil: todos cargamos una odisea propia, un regreso pendiente, un tramo del camino que aún no sabemos cómo cerrar. La odisea, contemporánea o clásica, nos recuerda todo lo que nos cuesta aprender cuando el viaje se alarga más de lo previsto. ¿Será que por mucho que deformemos el mito original, esa es la única forma de conservarlo? ¿No necesitamos, pues, de un Odiseo en el cual reconocernos cuando el viaje de la vida nos ha convertido?
Imagen de portada: Port Scene with the Departure of Ulysses from the Land of the Feaci | 1646 | Claude Lorrain
Una cita
Nada es más dulce que el propio país y los padres, aunque alguien habite una rica, opulenta morada en extraña región, sin estar con los suyos.
Un libro
UN HOMBRE — extraordinario
Por Begoña Pessis
Coordinadora del Core Civilización Contemporánea y académica, FAL, UAI
El poema homérico narra la travesía de Odiseo de vuelta a Ítaca, una vez finalizada la guerra de Troya. El nombre de este larguísimo viaje –pródigo en aventuras, pérdidas, calamidades y seducciones– pasó a designar emblemáticamente cualquier recorrido arduo y lleno de peripecias. La sucesión de acontecimientos y hazañas de la obra constituye por sí sola un gran placer para la imaginación y la sensibilidad estética, pero quisiera detenerme en Odiseo, un personaje de notable complejidad y riqueza. Quizá por estos motivos, tantos siglos después, sigue sin agotarse en una sola lectura.
Odiseo es un hombre extraordinario, tanto por su valentía y su destreza en el campo de batalla como, especialmente, por su célebre ingenio. La astucia le permite enfrentar los peligros del retorno a casa con ardides y artimañas, sin depender solo de la fuerza bruta. Con frecuencia tiene éxito y logra salirse con la suya: urde la estratagema del caballo con el que los aqueos ganaron la guerra, consigue burlar a Polifemo y escuchar a las sirenas sin sucumbir a su canto, etc. De hecho, Adorno y Horkheimer lo ven como un antecedente del sujeto moderno: el individuo centrado en la autoconservación que es capaz de dominar la naturaleza mediante el cálculo, la razón instrumental, la renuncia y el control de sí mismo.
Sin embargo, me parece importante relevar que Odiseo desborda esa caracterización, ya que se trata de un personaje sumamente sensible, vulnerable y frágil. Llora en innumerables ocasiones: por ejemplo, en la corte de los feacios, el canto de Demódoco sobre Troya lo desarma completamente, así como también el reencuentro con su perro Argos lo conmueve hasta las lágrimas. Sobre todo, Odiseo llora de nostalgia por regresar a su tierra, su casa y su familia.
Odiseo escoge volver a su hogar, incluso frente a la oferta de inmortalidad que le hace la bella ninfa Calipso. No deja de ser sorprendente esta decisión, que tiene lugar después de que ha conversado con Aquiles, quien le confiesa en el Hades que preferiría ser el siervo de un labrador pobre, pero vivir, antes que reinar gloriosamente sobre los muertos. Aun así, Odiseo elige la finitud: volver junto a una mujer que envejece y morirá, un padre anciano y afligido, un perro que muere apenas lo reconoce, a una casa amenazada por enemigos.
La reciente adaptación cinematográfica permite advertir algunas diferencias de énfasis y estructura que resultan significativas. En la reinterpretación de Nolan, Odiseo está construido en gran parte a partir de la culpa, el sufrimiento por la degeneración moral, las consecuencias de la guerra, la búsqueda de reparación y expiación. El Odiseo de Homero, en cambio, no está organizado fundamentalmente en torno a estos afectos y preocupaciones, sino que estos conviven con su picardía, crueldad, vanidad y petulancia, curiosidad, carácter vengativo y enorme vitalidad. Hay en él un apetito por el mundo y la vida, también corporal y erótico, que extrañé en la versión de Nolan.

Un podcast
LA ADAPTACIÓN — de Nolan
Por Diego Honorato
Académico Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de los Andes
Preguntarse sobre la calidad de la adaptación de Nolan exige volver a preguntarse sobre lo que hace a una buena adaptación. Diego Honorato nos comparte su reflexión en torno a la originalidad, la semejanza y las particularidades del filme de Christopher Nolan.
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Una obra
EL COSTO — de la soberbia

Una obra
J.M.W. Turner, nacido en Londres en 1775, es sin duda la figura central del Romanticismo inglés y uno de los pintores que más obsesivamente trabajó la luz como elemento en sí mismo. Para muchos, Ulysses Deriding Polyphemus (Ulises ridiculizando a Polifemo) es "la pintura central de la carrera de Turner". Así lo describió el famoso crítico John Ruskin en 1856. Pero más allá de su lugar en la historia del arte, la escena tiene una ironía que la vuelve única: Odiseo, ya a salvo del terrible cíclope, no puede resistir la tentación de burlarse de él y revelarle su verdadero nombre. Sin embargo, ese mismo gesto con que Odiseo celebra su victoria se convierte en la razón por la que Poseidón, padre del cíclope, lo hostigará con toda su furia, condenándolo a padecer interminables tormentas y naufragios. Pese a lo ambivalente de la escena, Turner pinta el amanecer más hermoso de todo su trabajo. Y lo hace para retratar, en el fondo, el momento exacto en que empieza el castigo. Toda la escena —mar, cielo y rocas— parece deshacerse gracias a la forma magistral en que Turner trabaja la luz. El artista tenía cincuenta y cuatro años cuando exhibió esta obra en la Royal Academy, en 1829, en la cumbre de una carrera dedicada casi por completo a ese problema: cómo pintar la luz sin que el dibujo se interponga.
- Nombre obra
- Ulysses Deriding Polyphemus – Homer's Odyssey
- Autor
- J.M.W. Turner
- Fecha de creación
- 1829
- Dimensiones
- 132,7 × 203 cm.
- Técnica
- Óleo sobre lienzo
- Estilo
- Romanticismo
- Derechos
- National Gallery, Londres
- Lugar
- National Gallery, Londres
Un mix
LA ODISEA — de traducir
Por Equipo Refracciones


La primera mujer que tradujo a Homero
En 2017, la clasicista Emily Wilson se convirtió en la primera mujer en traducir al inglés el verso completo de La Odisea, casi 3.000 años después de ser escrito. Su versión abandonó el registro arcaico de traducciones anteriores por un lenguaje contemporáneo y ágil, sin perder el ritmo del hexámetro original. Su decisión más comentada fue traducir polytropos —la primera palabra que describe a Odiseo— como "a complicated man" en vez del clásico "man of twists and turns". También fue la primera en llamar esclavas, y no sirvientas, a las jóvenes que trabajaban sin recibir un pago en la casa de Odiseo, corrigiendo un eufemismo que arrastraban las traducciones previas. Su versión, elogiada por su claridad y fidelidad al griego original, cambió la forma en que una nueva generación lee el poema — y terminó, sin buscarlo, convertida en la base de la película de Nolan.
Una experiencia monumental
The Odyssey (2026), de Christopher Nolan, es la adaptación más ambiciosa que jamás se haya hecho del poema. Filmada íntegramente en IMAX 70mm, con Matt Damon como Odiseo, Anne Hathaway como Penélope y Tom Holland como Telémaco, con un presupuesto de 250 millones de dólares, Nolan usó como guía la traducción de Emily Wilson. Y aunque la propia Wilson, tras ver el guion, no se guardó las críticas calificándolo públicamente de "pésimo", la película ha resultado en un éxito rotundo e indiscutido.
El poema de tres mil años
En el episodio dedicado a La Odisea de In Our Time (BBC Radio 4, 2004), Melvyn Bragg conversa con los clasicistas Simon Goldhill, Edith Hall y Oliver Taplin sobre por qué el poema sigue siendo un acontecimiento fundamental en la historia del pensamiento occidental. Además, los invitados profundizan en cómo se compuso originalmente el poema. Y pese a los 3000 años de antigüedad, no deja de sorprender y maravillar su creación.
El viaje de Ulises en la web
Varios proyectos digitales han intentado trazar el viaje de Ulises sobre el mapa real del mediterráneo. Un muy buen ejemplo de esto es este mapa interactivo de Odisea Visual, que recorre las 17 etapas del viaje sobre la geografía actual. Desde Troya hasta Ítaca, pasando por el país de los lotófagos (hoy Djerba, Túnez), el estrecho de Mesina (Escila y Caribdis) y las islas Eolias. Se estima que la ruta completa habría cubierto entre 3.800 y 4.650 kilómetros.
Una conversación remota
EN LAS VENAS — de Occidente
Duración 22 min.
Juan Pablo Abalo, Editor revista RAL y académico, Facultad Artes Liberales, UAI
Gerardo Vidal: Doctor en filosofía y académico de la Facultad de Artes Liberales, UAI
Hay muchas cosas de la Odisea que han pasado a ser parte de la mentalidad. Por ejemplo, la misma palabra "odisea", o "los cantos de sirena", o "la manzana de la discordia", o bien la figura del cíclope. Hay tantas cosas que tienen vinculaciones con lo que decimos, con lo que pensamos. Hay que pensar lo que significa que la Odisea lleve en las venas de occidente 3.000 años y al parecer, con buenas perspectivas de sobrevivir otros 3.000.

Un playlist
CANCIONES PARA UN VIAJE — que no termina
Por Juan Pablo Abalo
Editor revista RAL y académico, Facultad de Artes Liberales, UAI
Antes que nada, la Odisea es la historia de un regreso que se demora veinte años. Esa idea ha cruzado la música durante más de medio siglo, desde el folk de los sesenta hasta los soundtracks más recientes. Este playlist reúne canciones que cantan, cada una a su manera, lo mismo que cantó Homero: el conflicto entre las ganas de partir y la necesidad de volver a casa.