(17)Duelo

Isabella and the pot of basil | 1907 | John William Waterhouse

Un proceso natural

En 1917, en su libro “Duelo y melancolía”, el psicoanalista austriaco Sigmund Freud menciona que “el duelo es, por regla general, la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que haga sus veces, como la patria…o un ideal.” Varios autores posteriores han continuado ofreciendo interpretaciones que ayudan a comprender este proceso. Aunque existen diversas experiencias de duelo, se considera que un duelo normal es aquel en que la respuesta a la pérdida es proporcional a la misma. No es lo mismo la muerte de un ser querido que la separación de una pareja, sin embargo, todas estas situaciones generan reacciones emocionales propias del duelo, como la tristeza, la rabia o la culpa. La palabra “duelo” proviene del latín dolus que significa dolor. A lo largo de la historia humana, diferentes culturas han encontrado modos de expresar socialmente este dolor, lo que ayuda a sobrellevarlo. Por ejemplo, las momificaciones en Egipto se realizaban debido a creencias que sostenían que después de la muerte, el espíritu seguía en el cuerpo. En Roma, en cambio, la despedida de los muertos era dándoles un beso para atrapar su último suspiro. Actualmente, existe unanimidad entre los especialistas en que el duelo es un proceso que pasa por tres etapas: el estrés o shock que provoca una pérdida (con un fuerte sentimiento de negación), la preocupación que da paso a la rabia, y finalmente la etapa de adaptación a la nueva situación. En una carta de 1929, Freud, quien había perdido recientemente a su hija Sophie y a su nieto preferido, menciona lo siguiente: “aunque sabemos que después de una pérdida así el estado agudo de pena va aminorándose gradualmente, también nos damos cuenta de que continuaremos inconsolables y que nunca encontraremos con qué rellenar adecuadamente el hueco, pues aún en el caso de que llegara a cubrirse totalmente, se habría convertido en algo distinto. Así debe ser. Es el único modo de perpetuar los amores a los que no deseamos renunciar”.

Imagen de portada: Isabella and the pot of basil | 1907 | John William Waterhouse

Una cita

El duelo es un proceso que no tiene reglas y que no tiene fin. Solo puedes vivir a través de él.
Joan DidionEl año del pensamiento mágico

Un libro

LA PERDIDA — y sus palabras

Por Andrea Kottow

Investigadora y académica departamento Literatura, Facultad de Artes Liberales, UAI

De un modo parecido, Chamamanda Ngozi Adichie tiene el impulso de impedirle a su hermana que comunique a los conocidos la muerte del padre, para de este modo, no hacer de esta noticia una dolorosa verdad. 

Ubicarse en el ojo del huracán y escribir embargada por un profundo y oscuro dolor, es lo que hace la autora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie en su pequeño y conmovedor libro titulado "Sobre el duelo" (2021). Una de las seis hijas (repartidos entre Nigeria, Inglaterra y EE.UU.), se entera de la muerte del padre, un hombre de 88 años que vive con su mujer en el pequeño pueblo de Abba, en el sudeste nigeriano. Corre el año 2020: el mundo está sumido en la extraña aventura del coronavirus e impera el confinamiento. Cuando el padre muere de forma inesperada, a pesar de su avanzada edad, los hijos que viven fuera del país natal, incluyendo a la autora del ensayo, no pueden viajar. Desde su casa en Maryland, lugar en el que vive Ngozi Adichie junto a su familia, escribe estas anotaciones, dando cuenta de la desesperación, tristeza y rabia, la consternación e incredulidad frente al fallecimiento del amado padre.

En este libro se conjugan varias problemáticas que parecen reiterase cuando alguien toma la pluma e intenta escribir sobre lo que, al mismo tiempo, parece imposible de poner en palabras: la desaparición, para siempre, de un ser querido. Como describe con elocuencia la escritora y crítica norteamericana Joan Didion en El año del pensamiento mágico, el tiempo después de la muerte de su marido se ve atravesado por cierta irracionalidad, por creer, en un punto, que la muerte es reversible. Didion relata que no es capaz de regalar los zapatos de su marido porque le angustia la idea de que cuando vuelva no tendrá calzados que ponerse. Tampoco quiere salir de casa, para poder recibir el llamado de su esposo o abrirle la puerta cuando, por fin, regrese. En otro libro, Diario de muerte, el pensador francés Roland Barthes reflexiona sobre estas reacciones de negación. Tras la muerte de la madre con la que vivió durante toda su vida, se resiste a hacer el duelo pues eso significaría dejarla ir de forma definitiva.

De un modo parecido, Chamamanda Ngozi Adichie tiene el impulso de impedirle a su hermana que comunique a los conocidos la muerte del padre para de este modo, no hacer de esta noticia una dolorosa verdad. En el delgado hilo que separa la cordura de la locura, la autora recorre el dolor agudo, casi insoportable de las reacciones frente a las palabras de consuelo, pero que no producen sino rabia y rechazo. También recorre los recuerdos que sirven para mantener a su padre presente. Sobre el duelo es un ensayo que ofrece palabras ahí donde estas se estrellan, un texto sobre la imposibilidad de dar sentido a este episodio. En esta tensión, no obstante, se juega algo de las formas en que la literatura se trenza con la vida

Sobre el duelo
Sobre el duelo
Chimamanda Ngozi Adichie
Literatura Random House
2021 | 112 páginas
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Un podcast

DESAMOR

Por Isabel Benjumeda

Doctora en Neurociencias y Biología celular, académica, Facultad de Artes Liberales, UAI

Duración -1 min.

Todas las emociones que se sienten durante el duelo, incluso las más incómodas, cumplen una función adaptativa necesaria. En el caso de la tristeza, nos obliga a estar más alertas, nos empuja a buscar soluciones. Es una emoción útil porque supone el punto de partida de un proceso de aceptación, de sanación de una realidad que nos duele.

Una obra

UNA MELANCOLÍA — permanente

Una obra

La enorme influencia del pintor y grabador noruego Edvard Munch en el expresionismo alemán, se debió  a lo evocador de sus obras, donde el dolor y la melancolía ocuparon un lugar preponderante. Una de sus pinturas más famosas, “El grito, es un ejemplo elocuente. Otro ejemplo es  Melancolía” (1891) conocida también como “Jappe en la playa”, “Celos” o “Tarde”. Esta obra pasó por múltiples versiones entre los años 1891 y 1893. Tras la exhibición de la primera versión en 1891, la crítica la consideró como la primera obra simbolista de un artista noruego. En esta pintura, el paisaje queda reducido a líneas de colores intensos y de gran fuerza, que contrastan entre sí, y parecen someterse a la figura que domina la escena: un hombre pensativo, con la cabeza apoyada en la mano, en la playa de Åsgårdstrand. La inspiración para esta obra fue una infeliz aventura romántica en la que estuvo involucrado el amigo de Munch, Jappe Nilssen. El atardecer que envuelve esta obra será una constante en la trayectoria de Munch y nos acercaría a los grandes conceptos de su trabajo,  en el que la melancolía que produce la pérdida, emoción que retrata por primera vez en esta obra, se convertiría en una constante junto con el amor, la muerte o la ansiedad.

Nombre obra
Melancolía
Estilo artístico
Simbolista
Autor
Edvard Munch
Fecha de creación
1891
Técnica
Óleo, lápiz y pastel sobre tela
Dimensiones físicas
72 x 98 cm.
Ubicación
National Gallery, Oslo, Norway
Derechos
Colección privada

Un mix

SUSPIRO — emociones y risas

Libro

El último suspiro

En el libro “Rachel Monique”, la reconocida artista conceptual francesa Sophie Calle cuenta la historia de Monique Szyndler, su madre, fallecida en 2007. A través de extractos de su diario de vida y fotografías seleccionadas por la artista de álbumes familiares, el libro ha sido descrito como “una novela de misterio que busca incansablemente a una persona desaparecida”. El proyecto incluye una instalación que fue presentada en el palacio de Tokio en 2008. Calle decidió instalar una cámara de video y grabó cientos de horas mientras su madre agonizaba. Su intención era registrar el último suspiro, la última palabra que dijera su madre antes de morir, ya que había leído que los moribundos esperan hasta que no hay nadie cerca para morir. Antes de morir, su madre dijo “por fin”.

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Película

Un retrato de las emociones

La película La habitación de hijo, del director italiano Nanni Moretti (ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes) es una conmovedora y dolorosa historia familiar. En ella, la pérdida de uno de los hijos obliga a un psiquiatra, Giovanni, a enfrentarse a la difícil tarea de vivir con el duelo, mientras continúa ejerciendo su profesión y escuchando las neurosis que sus pacientes. Mientras procesa el dolor de una pérdida irreparable (acompañado por una delicada canción de Brian Eno), su mujer lo vive de manera diferente, marcada por la negación constante. La aparición inesperada de la novia del hijo, cambia por completo la dinámica familiar.

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Charla Ted

El humor como antídoto

En esta charla Ted, la escritora y presentadora de podcast, Nora Mclnerny comparte, con sorprendente humor, una triste historia de pérdidas. Lo hace de manera divertida y liviana reconociendo que el duelo es parte inevitable de la vida y nuestro desafío es aprender a convivir con él. Según sostiene la escritora, en este proceso,  la risa, el humor, son cruciales para seguir adelante.

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Una conversación remota

LAS MULTIPLES FORMAS — del duelo

Duración 31 min.

Juan Pablo Abalo

Editor revista RAL y académico, Facultad de Artes Liberales, UAI

Niels Rivas

Decano, Facultad de Artes Liberales, UAI

Siempre existimos en múltiples planos.  Cotidianamente existimos en un nivel más superficial de conversaciones triviales, y al mismo tiempo, en uno nivel más profundo. Existimos disociados y esta disociación puede ser absolutamente necesaria para nuestra subsistencia. El duelo pone de manifiesto de manera especialmente nítida este hecho, y nos obliga muchas veces, a estar en esos dos planos simultáneos.

Un playlist

UNA COMPAÑERA — incondicional

La música puede ser una herramienta muy poderosa que nos acompaña en un proceso de duelo. De hecho, para la corriente gestáltica de la psicología moderna, es una forma terapéutica que puede cumplir varias funciones: calmarnos, permitir catalizar nuestras emociones y expresarlas, y traer recuerdos a nuestra memoria que no queremos perder.