Refracciones es un espacio colaborativo y de reflexión entre la Facultad de Artes Liberales de la UAI y BTG Pactual, que propone explorar nuevas miradas de aproximación a nuestros tiempos.

(34)

Humanidad

El regreso de una vieja idea
(33)

Riqueza

Del dinero a la plenitud
(32)

Nostalgia

El pasado como refugio y como negocio
(31)

Atención

Volver a estar presente
(30)

Excentricidad

¿Hay espacio para la rareza en el mundo actual?
(29)

Polarización

Recuperar los matices en un mundo de extremos
(28)

Identidad

¿Quiénes somos hoy?
(27)

Silencio

Entre el refugio y la indiferencia
(26)

Comunidad

El desafío de un mundo fragmentado
(25)

Templanza

El equilibrio como desafío
(24)

Sesgos

Los filtros de la mente
(23)

Resonancia

Volver a sintonizar con el mundo
(22)

Creatividad

Una manera de entender el mundo
(21)

Vejez

El poder de los años
(20)

Libertad

La paradoja entre autonomía y algoritmos 
(19)

Felicidad

Tan lejos, tan cerca
(18)

Poder

Una ambición universal
(17)

Duelo

Un proceso natural
(16)

Placer

Una paradoja humana
(15)

Celebración

Consolidando nuestros vínculos
(14)

Ciudad

¿Un lugar para vivir?
(13)

Diálogo

El arte de escucharnos
(12)

Tradición

El valor del pasado
(11)

Temor

Una emoción incómoda
(10)

Juego

Una cosa seria
(09)

Migración

¿Hacia dónde nos movemos?
(08)

Misticismo

Más allá de nosotros mismos
(07)

Ocio

La utilidad de lo inútil
(06)

Clima

El clima sin tiempo
(05)

Humor

¿Cuál es el lugar del humor en un mundo victimizado?
(04)

IA

Inteligencia artificial: ¿Es posible la transición virtuosa?
(03)

Belleza

¿Dónde está la belleza?
(02)

Democracia

¿Necesita la democracia adaptarse a los nuevos tiempos?
(01)

Complejidad

¿Es posible reducir la incertidumbre en un mundo complejo?

(34)Humanidad

Man's Head (Self-Portrait I) / 1963 / Lucian Freud / The Whitworth

El regreso de una vieja idea

El concepto de humanidad ha recuperado su fuerza. Pero a costa de una tensión inquietante: la irrupción de la inteligencia artificial. Estos sistemas que redactan, diagnostican, ordenan y deciden todo tipo de cosas en fracciones de segundo, han instalado una pregunta que nos resulta incómoda: si una máquina puede hacer casi todo lo que hacíamos nosotros, más rápido y sin errores, ¿qué es entonces lo específicamente humano hoy? Cuanto más se perfecciona en su calidad y eficiencia, más insistente se vuelve la pregunta por lo que va quedando a un costado: nosotros, los humanos. ¿Se trata de un reemplazo de un puñado de capacidades y destrezas o es la humanidad en sí misma la que está en juego? La respuesta depende de la idea que nos hagamos de lo humano.

La palabra humanidad viene del latín humanitas, un término que el círculo de los Escipiones cultivó en el siglo II a.c. y que Cicerón, más tarde, sistematizaría para describir no solo una condición biológica sino una conquista cultural: la formación del carácter a través de las artes liberales (studia humanitatis) que civilizaba a los seres humanos y los distinguía de la barbarie. Siglos después, el humanismo renacentista retomó esa idea para situar al ser humano —su razón, su lenguaje, su capacidad creadora— en el centro del mundo, desplazando la mirada teocéntrica medieval. Kant, más tarde, radicalizó ese gesto al darle un estatuto moral: la persona nunca debe ser tratada como un mero medio, sino siempre como un fin en sí misma, pues ahí, en esa dignidad irreductible, residía lo propiamente humano.

La revolución industrial del siglo XIX ya había planteado una versión temprana de esta inquietud: máquinas que reemplazaban el trabajo manual y alteraban la relación entre las personas y su labor. La respuesta de entonces —la encíclica Rerum Novarum (1891) de León XIII— consistió en reivindicar la dignidad del trabajador frente a la lógica impersonal del capital y la máquina. Hoy la disrupción es distinta: no se automatiza solo el trabajo manual sino también el razonamiento, el análisis e incluso la creatividad. Es decir: todo lo que el renacentismo enarboló como una bandera humana hoy es replicado por un artefacto. Nuestra especificidad, entonces, debe estar en otra parte si ha de persistir. Un lugar, un aspecto, una dimensión que quizás hasta ahora no hemos reconocido lo suficiente.

En mayo de 2026, esta misma inquietud llegó hasta el Vaticano. El papa León XIV firmó su primera encíclica, Magnifica Humanitas, dedicada por completo a la relación entre la inteligencia artificial y la dignidad humana, en el aniversario 135 de la Rerum Novarum. El texto advierte que la tecnología “no es neutral” y llama a “desarmar” la IA para evitar que termine dominando a quienes la crearon. Insiste en que cada persona es “única e insustituible”. Pero ¿cómo defender nuestra particularidad si lo propiamente humano —lo “único e insustituible”— del razonamiento, el análisis y la capacidad de crear es justamente replicable y reemplazable hoy en día? Con todo, el concepto de lo humano resiste a su obsolescencia. ¿Habrá que buscar la humanidad en otro rincón, menos perfecto, de nuestras vidas para poder defenderla?  

Imagen de portada: Man's Head (Self-Portrait I) / 1963 / Lucian Freud / The Whitworth

Una cita

El hombre es cosa sagrada para el hombre.
SénecaEpístolas morales a Lucilio.

Un libro

LO HUMANO — y su corporalidad

Por Maximiliano Vial Pérez

Académico Observatorio Social, Universidad del Alba

Hace cinco años, cuando el filósofo y psiquiatra alemán Thomas Fuchs publicaba In defense of the human being, la idea de volver a un humanismo era más bien osada. Con el entusiasmo incipiente por la Inteligencia artificial y la proliferación de discursos posthumanistas, no se trataba de una tradición que estuviese particularmente de moda. Cinco años después, el panorama es otro. Y volver a este libro toma todo su sentido.

La pertinencia de leer In defense of the human being hoy radica en que Fuchs no se encarga —o no solamente— de encontrar un resto de humanidad que no haya sido conquistado por la tecnología. Dichos intentos se muestran cada vez más inútiles: no hay nada que aparentemente la IA no pueda hacer. Fuchs, en cambio, parte por desmantelar el narcisismo que nos destruye cuando reflejamos la humanidad en la IA. Si antes éramos el reflejo imperfecto de Dios, dice el autor, encontrábamos nuestro valor en ello. Y ahora, hemos llenado ese vacío proyectándonos como creadores de una conciencia humana. Nos perdemos, como Narciso, enamorados en ese reflejo y como nuestra creación se ha vuelto más perfecta que nosotros, nuestra grandilocuencia narcisista se convierte en una autodegradación: no somos más que algoritmos obsoletos, diría Harari. El problema es, pues, la imagen a la que nos queremos parecer.

Frente a ello, Fuchs propone un humanismo corporeizado que recupere la fuente vital de la humanidad. Nuestra autodeterminación y libertad están germinadas ya en el hecho de que la vida nos afecta y procuramos su preservación a través de los sentimientos, pulsiones y miedos que el cuerpo trae a la vida. Con respaldo de evidencia psiquiátrica, Fuchs logra mostrar cómo mediante nuestra corporalidad es que nos volvemos conscientes de la urgencia por existir, por cuidar y hacernos responsables del mundo y de los otros. Pero a medida que todo nuestro entorno se vuelve virtual, digital, calculable, rápido y alcanzable, prescindimos del cuerpo para conectarnos. La IA, en este sentido, es solo una punta del iceberg de un humano que se ve y se produce asimismo desconectándose del cuerpo.

Por tanto, la amenaza no es el avance de la inteligencia artificial por sí misma, sino que reflejemos en ella el ideal de humanidad descorporeizada. Porque conectar mediante nuestro cuerpo es la única forma, dice Fuchs, en que la tierra mantiene una forma habitable.

In Defence of the Human Being: Foundational Questions of an Embodied Anthropology.
In Defence of the Human Being: Foundational Questions of an Embodied Anthropology.
Thomas Fuchs
Oxford University Press
2021 | 247 páginas
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Un podcast

EL ARTE — construye lo humano

Por Sebastián De Larraechea.

Académico, Facultad de Artes Liberales, UAI

Duración 8 min.

¿Y si el arte no reflejara lo que somos, sino que nos hace ser en tanto humanos? Del canto de las sirenas a una sala oscura en Venecia, en este ensayo sonoro reflexionamos sobre la historia del arte y su relación primordial con los seres humanos.

Una obra

LA REALIDAD — como simulación

Una obra

La condición humana (1933), de René Magritte, plantea uno de los mayores dilemas visuales del arte del siglo XX. El cuadro muestra una habitación con una ventana, y frente a ella, sobre un caballete, un lienzo pintado que reproduce exactamente el paisaje que la ventana enmarca: el mismo árbol, la misma línea de horizonte, la misma luz. Durante un instante, el ojo se confunde y cree ver el paisaje real continuando detrás del cuadro. Solo después de mirar con atención es posible darse cuenta de cuál es el paisaje "verdadero" y cuál el pintado.

Magritte, nacido en Bélgica en 1898, fue una figura central del surrealismo junto a Dalí y Ernst. Dedicó buena parte de su obra a este tipo de juegos entre la realidad y su representación. El más célebre es sin duda la obra Ceci n'est pas une pipe (1929). Sin embargo, en La condición humana el planteamiento alcanza mayor complejidad existencial, pues no se trata solo de que una imagen no sea la cosa que representa, sino de que, en la pintura, ya no hay manera de distinguir la representación de lo representado. El título tampoco es casual: Magritte sugiere que así es como los humanos habitamos el mundo, siempre a través de una imagen mental que se interpone entre nosotros y la realidad, sin que podamos comprobar si coinciden. Hoy, la pregunta que plantea el cuadro se ha vuelto literal. Las imágenes generadas por inteligencia artificial funcionan exactamente como el lienzo del caballete: reproducen con tanta fidelidad lo real que terminan por reemplazarlo en nuestra percepción, sin que sepamos ya distinguir dónde está el límite. Magritte pintó, sin saberlo, una imagen profética.

Nombre obra
La condition humaine
Autor
René Magritte
Fecha de creación
1933
Dimensiones
100 × 81 cms.
Técnica
Óleo sobre lienzo
Estilo
Surrealismo
Derechos
National Gallery of Art (donación del Collector's Committee)
Lugar
Gallery of Art, Washington D.C.

Un mix

ACTOS — sensibles

Libro

Gestos mínimos

"Vida y destino” es una novela que sigue a la familia Shaposhnikov-Strum durante el asedio de Stalingrado y las purgas soviéticas de 1942. A lo largo del libro, Grossman parece repetir una y otra vez la misma pregunta: ¿qué le queda a una persona cuando, en este caso, el Estado decide lo que vale su vida? Y la respuesta que encuentra el autor está en gestos mínimos, pero, sobre todo, en reivindicar lo propiamente humano que aparece en compartir, por ejemplo, un plato de comida, acompañarse unos a otros o mirar a una persona con dignidad.

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Película

Grabar el mundo para no perderlo

The History of Sound (2025), del director Oliver Hermanus, es la historia de Lionel (Paul Mescal) y David (Josh O'Connor), dos estudiantes de música que se conocen en 1917 y que, tras la Primera Guerra Mundial, emprenden un viaje por la Nueva Inglaterra rural grabando baladas y canciones populares. Basada en cuentos de Ben Shattuck, la película entrelaza la amistad, el amor y la obsesión por preservar sonidos que de otro modo desaparecerían, logrando algo profundamente sensible: mostrarnos que registrar la voz de otros es una forma de preservar la experiencia humana, una manera de conservar sus historias, sus canciones y su memoria.

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Performance

Irracionalidad desatada

En 1964, en el Yamaichi Concert Hall de Kioto, Yoko Ono se sentó inmóvil en el escenario con unas tijeras frente a ella, invitando al público a subir uno por uno y cortar un pedazo de su ropa (pedazo que podían conservar). Se trata de una de las obras fundacionales del performance art y del arte feminista. La obra, Cut Piece, revela un aspecto incómodo de los seres humanos: basta un permiso y la ausencia de reglas o límites para que la racionalidad ceda, y cada persona actúe desde un impulso que normalmente está contenido.

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Una conversación remota

HABITAR — la fragilidad

Duración 23 min.

Juan Pablo Abalo, Editor revista RAL y académico, Facultad Artes Liberales, UAI

Cristina Crichton. Directora Departamento Filosofía, UAI

Si el poder está hoy en muy pocas manos, y la IA está reestructurando las nociones de geopolítica y democracia, de alguna manera, un porcentaje de la humanidad está en una situación de fragilidad y eso puede ser una oportunidad. En ese sentido, la encíclica es un llamado a habitar la casa común, a relacionarnos en esta casa común.

Un playlist

CANCIONES— y naturaleza humana

La música ha acompañado a la humanidad desde mucho antes de la escritura (existen flautas de hueso de más de 40.000 años de antigüedad). Los primeros cantos fueron, probablemente, una de las formas más tempranas de comunicación. Esta playlist reúne canciones que siguen entregándonos compañía y que, de uno u otro modo, evocan preguntas y reflexiones sobre la condición humana, su fragilidad, sus virtudes y defectos, y su relación con el mundo.