(30)Excentricidad

El jardín de las delicias | 1500 | El Bosco
¿Hay espacio para la rareza en el mundo actual?
Una particular contradicción atraviesa la globalización: a pesar de la expansión cultural, las sociedades nos están volviendo cada vez más homogéneos. Convergemos en consumos, estilos e incluso en rutinas. En esta línea, Adam Mastroianni plantea, en su artículo The Decline of Deviance (2025), que la “rareza” cultural es cada vez más escaza, tanto en el sentido de que cumplimos las normas —hay menos delincuencia, menos conductas de riesgo— como en el hecho de que cada vez hay menos margen para experimentar, moverse y probar formas de vida que sean excéntricas, esto es, que no encajen del todo en el molde.
Del griego ekkentros, el término “excentricidad” refiere a aquello que está “fuera del centro”. En lo social, se traduce en el margen que una sociedad ofrece para vivir, moverse y crear fuera de la norma sin repercusiones o sanciones. Ese margen ha cumplido un rol histórico decisivo: las trayectorias vitales que desafían conductas y patrones establecidos siempre terminan por abrir nuevos lenguajes, inventar formas y ampliar la visión del mundo. Basta pensar en Roberto Matta, David Bowie, Susan Sontag o Steve Jobs. La excentricidad es una forma de abandonar lo conocido para descubrir lo genuino.
Datos que acompañan este diagnóstico muestran una paradoja: caen conductas dañinas, pero también se contrae la búsqueda. Los jóvenes consumen menos alcohol (U.S Center for Disease Control and Prevention; SENDA, 2024) y cometen menos delitos que hace 20 años (U.S. Boreau of Justice Statistics, 2022; Corporación Administrativa del Poder Judicial, 2022). Pero al mismo tiempo aventuran menos caminos: estudios muestran una baja sostenida en la movilidad residencial (Joint Center for Housing Studies) y en el cambio voluntario de trabajo en jóvenes (Boreau of Labor Statistics).
Quizás el síntoma más visible aparece en las ciencias y la cultura: como muestra Mastroianni, cerca del 100% de los artículos académicos tiene la misma estructura; la ciencia ha perdido estilo y leerla se ha vuelto aburrido. Por otro lado, las redes sociales y plataformas refuerzan el incentivo a no arriesgar: premian lo reconocible, empujan hacia decisiones seguras y penalizan la falta de likes y visibilidad. Tenemos millones de artistas a la mano en Spotify, pero un puñado reducido se lleva nuestras reproducciones. Lo mismo se repite en Netflix o HBO. Es lo que Ted Gioia en su libro The World was flat. Now it’s flattened lo define como una “oligopolización” cultural. Recuperar margen para el riesgo y la experimentación no es nostalgia por la rebeldía o la transgresión, sino una apuesta por mayor creatividad, libertad e innovación en el futuro.
Imagen de portada: El jardín de las delicias | 1500 | El Bosco
Una cita
Que tan pocos se atrevan a ser excéntricos marca el mayor peligro de nuestra época.
Un libro
POPTIMISM — retromanía y estancamiento
Por Juan Pablo Abalo
Editor revista RAL y académico, Facultad de Artes Liberales, UAI
Blank Space: A Cultural History of the Twenty-First Century (2025) del escritor estadounidense especializado en moda y cultura W. David Marx, propone un incómodo diagnóstico del siglo XXI que merece ser atendido: vivimos rodeados de canciones, series, películas, podcast y nuevos lanzamientos de toda clase, pero esa abundancia no se traduce necesariamente en mayor densidad cultural.
Para Marx, el problema no es la falta de producción sino la escasa capacidad de reinventar lo existente y generar puntos de inflexión donde lo nuevo, convertido en un fenómeno verdaderamente original, logra desplazar las viejas reglas, reorganizar jerarquías y redefinir cánones culturales. Dicho de otro modo, vivimos en una época hiperproductiva en la superficie pero al mismo tiempo inmóvil en las capas más profundas. Aunque a primera vista podría parecer ingenua nostalgia, su argumento no tiene que ver con la añoranza de que antiguamente todo era mejor, sino con un cambio rotundo sobre qué estamos valorando ahora. Algunos de los conceptos que propone para defender su diagnóstico son especialmente útiles. Habla del poptimism, concepto que ayuda a entender el cambio de criterios: el pop deja de ser algo lateral y el éxito masivo se interpreta como la virtud más deseada. En ese marco, el desempeño comercial empieza a funcionar -la mayoría de las veces- como argumento estético: si algo “arrasa”, entonces se asume automáticamente que merece estar en la cima. Otro concepto clave es el de retromanía, la tendencia a valorar el pasado más que el presente. El ejemplo obvio es Hollywood y su adicción a las secuelas y remakes. Un tercer concepto importante es el de la “monocultura omnívora”. Con esto, Marx no se refiere necesariamente a la unanimidad de gustos, sino a un centro cultural cada vez más concentrado y gobernado por lógicas de mercado, donde se consume de todo pero sin que eso estimule el surgimiento de formas nuevas. Un síntoma de ese estancamiento es la permanencia prolongada de figuras en la cima: Taylor Swift o Bud Bunny pueden dominar durante años las listas sin ser desplazados por un cambio estético que reordene el panorama.
Aun así, Marx insiste en que el problema no es la falta de creatividad. “Estoy más preocupado por una crisis de valoración”, escribe. En la actualidad hay más personas creando que en otros momentos de la historia dice el autor, pero el ecosistema que permite y fomenta lo que está fuera de la norma parece estar fallando. Para esto el escritor pone como ejemplo lo que significó la fuerza transformadora del trap, ese sonido venido del hip-hop que se expandió hasta influir en múltiples géneros, pero que al mismo tiempo ilustra una desconcertante dinámica: incluso cuando aparece una fuerza transformadora, el ecosistema en que se inserta tiende a absorberla, reproducirla y repetirla hasta el agotamiento, ahogando de esa forma su ímpetu original.

Un podcast
LA CREACION DE SI MISMO — apuntes sobre David Bowie
Por Cristóbal Joannon
Director del Magíster en Artes Liberales, UAI
Leído por Nicole Gardella: Directora de Incidencia Pública y Cátedras UAI.
Hoy tiene mucho sentido pensar en el tipo de emancipación que significó la existencia de Bowie: una liberación mayor que, de manera casi mágica, es compatible con la vida. No es la actitud cínica de omitir el desconcierto reinante: es atreverse a salir del “rebaño”, para usar la expresión de Nietzsche.
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Una obra
A CONTRACORRIENTE — Hockney y la rareza de lo cotidiano

Una obra
Suele decirse que el británico David Hockney es uno de los artistas más influyentes y originales del arte contemporáneo de la segunda mitad del siglo XX, en parte por haber convertido lo cotidiano en una investigación profunda sobre la mirada. Pero también porque eligió un camino propio cuando la vanguardia desconfiaba de la pintura figurativa, una apuesta que entonces parecía anacrónica. Tras radicarse en Los Ángeles en 1964, encontró en las piscinas un laboratorio ideal: un motivo moderno, luminoso y técnicamente implacable para desplegar su obsesión con la luz. Hockney llamó la atención por su forma de vestir, su libertad para moverse entre formatos (fotografía, grabado, ópera, iPad) y por su vida pública: no pidió permiso para vivir —entre otras cosas— su homosexualidad sin dramatismos en tiempos de juicio lapidario. Esto, sumado a lo novedoso de su trabajo, terminó por consolidar su imagen de artista excéntrico, original y único. La obra Portrait of an Artist (Pool with Two Figures) fue pintada en 1972 y reúne dos obsesiones suyas: el doble retrato y el agua. La composición nació del cruce fortuito de dos fotografías que vio juntas en el suelo del estudio: un nadador bajo la superficie y un hombre de pie mirando hacia abajo, que en el lienzo corresponde a Peter Schlesinger, su ex pareja. Tras meses de pruebas y correcciones, rehízo el gran lienzo desde cero y lo terminó la noche anterior a enviarlo a su exposición en Nueva York. Su escala monumental, la dificultad técnica —la refracción del cuerpo sumergido, la vibración del agua— y, sobre todo, la intimidad narrada sin énfasis suelen impresionar tanto al público como a la crítica. Vendida en más de 90 millones de dólares, Portrait of an Artist se transformó en un récord de subasta para un artista vivo.
- Nombre obra
- Portrait of an Artist (Pool with Two Figures)
- Autor
- David Hockney
- Fecha de creación
- 1972
- Dimensiones
- 213,5 x 305 cm.
- Técnica
- Acrílico sobre tela
- Estilo
- Pop Art | Realismo figurativo
- Derechos
- David Hockney Foundation
- Lugar
- Colección privada
Un mix
LA ORIGINALIDAD — más allá de los límites de lo normal
Por Equipo Refracciones


Monotonía Cultural
Filterworld de Kyle Chayka, es un libro que explica por qué, pese a que las sociedades tienen infinitas opciones, la cultura que se está creando se siente cada vez más homogénea: los algoritmos no solo recomiendan lo que ves y escuchas, también moldean lo que se produce y se vuelve visible, premiando lo repetido. El resultado es una monotonía y reiteración del gusto, que se advierte en otras áreas como los cafés, Airbnbs, etc. La pregunta central que abre Chayka es: cuando una máquina ordena el menú por ti, ¿cuánto de tu propia búsqueda sigue siendo tuya?
La compulsión por la norma
En The Lobster (Yorgos Lanthimos), la excentricidad es un delito social. En un mundo donde estar soltero es inaceptable, quien no se empareja es enviado a un hotel con un plazo para encontrar pareja y, si fracasa, es transformado en un animal. La intimidad es sometida a control por una entidad que no vemos: la diferencia se clasifica y se corrige para unificar las conductas de la sociedad. Y cuando el protagonista huye con los “solitarios”, descubre un régimen igual de punitivo pero invertido, donde lo castigado es vincularse afectivamente con otros. Lanthimos sugiere que el peligro no es una norma específica, sino la compulsión por imponer cualquier norma.
Indiferentes a la aprobación Inmediata
En esta charla TED, Adam Grant, psicólogo organizacional y profesor en Wharton (además de autor de libros sobre trabajo y motivación), explica en qué sentido la originalidad nace en las personas que se permiten pensar distinto sin necesitar aprobación inmediata: cuestionan lo dado, dejan que las ideas maduren en vez de cerrarlas rápido, prueban muchas opciones hasta que aparece una buena y se atreven a mostrar borradores aun con riesgo de quedar mal. Su punto de fondo es simple: en contextos que premian la conformidad, debemos proteger la creatividad abriendo espacio para el ensayo, el desacuerdo y el error.
Contar historias como nadie
Este original sitio web de periodismo de datos publica ensayos con elementos visuales e interactivos sobre cultura y sociedad: en vez de textos largos, explica ideas con gráficos navegables y ejemplos. Uno de ellos es The Musical Diversity of Pop Songs / Are Hit Songs Becoming Less Musically Diverse? En él, The Pudding muestra con imágenes y datos cómo la música pop se vuelve más homogénea y repetitiva —un claro indicador cultural del “aplanamiento” del gusto.
Una conversación remota
TOCQUEVILLE — y el miedo a ser desaprobado por el grupo
Duración 29 min.
Juan Pablo Abalo
Editor revista RAL y académico, Facultad de Artes Liberales, UAI
Rafael Gumucio.
Escritor y director del Instituto de Estudios Humorísticos de la Universidad Diego Portales
En su extraordinario libro Democracia en América, Tocqueville ve que uno de los principales peligros de la sociedad norteamericana es que su igualitarismo va creando individualidades y destruyendo el espíritu colectivo. Esto produce que las personas vivan en casas idénticas, pero tan distantes unas de otras que terminan creyendo que su casa es única, cuando es exactamente igual a todas las demás en los suburbios. Esto se extiende a las opiniones, las creencias y los gustos.

Un playlist
LA LIBERTAD METODICA — de Byrne, Bowie y Bjork
Por Juan Pablo Abalo
Editor revista RAL y académico, Facultad de Artes Liberales, UAI
La excentricidad ha encontrado en la música un espacio para expresarse con especial libertad y elocuencia: alguien se atreve a sonar distinto y con ello abre un camino de nuevas posibilidades estéticas, artísticas y emocionales. David Bowie, David Byrne y Bjork encarnan esa tradición desde registros distintos y complementarios. Bowie convirtió la identidad en un laboratorio para tensar los límites de lo que solemos entender como “normal”. Byrne volvió extraña la vida cotidiana e hizo de la ciudad el escenario perfecto para convertir la ironía en una forma de lucidez. Bjork por su parte, hace de la música una ciencia insospechada. En un número dedicado a la excentricidad, este playlist reúne canciones de estos músicos, donde lo raro no es capricho sino método: un camino virtuoso y lleno de profundidad que ha permitido ampliar los límites de lo imaginable