(31)Atención

Departure | 1952 | Agnes Pelton
Volver a estar presente
Hoy se habla de una crisis de la atención como si fuera un problema individual o generacional: falta de disciplina, exceso de pantalla, incapacidad para concentrarse. Pero esta capacidad también es una forma de estar en el mundo porque, en rigor, es lo que permite que las cosas y los hechos se nos presenten. Atender es dejar que algo se tome el protagonismo en nuestra conciencia. Por eso, la atención no consiste solo en concentrarse en un determinado objeto, sino en sostener continuamente nuestro encuentro con él. Leer sin sobresaltos, escuchar sin apuro, pensar con detención. Cuando esa continuidad se interrumpe de manera constante, perdemos algo más que la mera productividad; nuestra experiencia cotidiana se empobrece.
Parte del problema parece ser nuestro entorno. Vivimos rodeados de tecnologías diseñadas para interrumpirnos: notificaciones, mensajes, videos breves y un flujo informativo que premia lo efímero. No solo estamos más distraídos, sino que nuestro entorno es el que se ha fragmentado. La ciencia de la atención lo describe con claridad: cambiar de tarea tiene un costo cognitivo. Al mirar pantallas no se pierde únicamente el tiempo; se pierde también la capacidad de mantener un hilo mental sofisticado. Vuelto en hábito, ese costo se acumula y deja menos energía para los asuntos profundos.
Para comprender esta crisis, necesitamos distinguir entre tipos de atención. No es lo mismo una atención dirigida por metas —cuando nuestro interés en algo nos absorbe— que una suscitada por estímulos que atraen la mente sin exigirle esfuerzo. Gran parte de la vida digital opera así: nos tienta a cada rato con breves y ligeros encuentros con la pantalla. Recientemente, la famosa galería Tate del Reino Unido ha encontrado un patrón preocupante: muchas personas miran en promedio unos 8 segundos cada obra. Hace pocos años, dicho promedio se situaba en torno a los 20. Esta aceleración contrasta con el sentido más básico de la palabra. Atención proviene del latín attendere: dirigir la mente hacia algo, mantenerla, sostenerla. Su raíz proviene de tenere que también implica estirarse, ir hacia algo. Atender no es solamente ceder a un estímulo. Es entregarse a lo que está ocurriendo para que se aclare: ya sea el libro que leemos o la belleza de una obra que contemplamos. Cuando atendemos, dejamos que las cosas se hagan un lugar en nosotros, las recibimos y nos compenetramos con ellas. Por eso decimos que “prestamos” atención: porque damos algo de nosotros. Podríamos decir que quien atiende, al mismo tiempo, cuida. Como lo hace el doctor con el paciente, o como lo hace una atenta mirada que honra nuestras palabras.
Recuperar atención no quiere decir que debamos renunciar a la tecnología, sino cuidar el contacto sostenido con lo relevante. Es un llamado a volver a estar presente.
Imagen de portada: Departure | 1952 | Agnes Pelton
Una cita
La atención es la forma más rara y más pura de generosidad.
Un libro
ATENDER A LAS EXIGENCIAS — de nuestro entorno
Por Maximiliano Vial Pérez
Equipo Refracciones
Con tantas distracciones, nuestra capacidad de procesar y retener información se ha visto bastante afectada. En algunos casos más extremos, vemos que esto puede llevar a la ansiedad, el olvido o el agotamiento. Matthew Crawford, en su bestseller The World Beyond Your Head: On Becoming an Individual in an Age of Distraction aborda este tema con notable elocuencia y claridad.
La astucia de Crawford reside en mirar esta crisis de la atención como la punta de un iceberg cuyo origen no se reduce al progreso tecnológico ni a un déficit cognitivo. Se trata de un problema cultural. Crawford argumenta que la Ilustración inaugura la idea de que el mundo está en nuestras cabezas. Obnubilados por los ideales de autonomía y libertad, hemos creado entornos saturados de oportunidades, preferencias y posibilidades de consumo. Cada vez que elegimos nos sentimos libres, autónomos. ¿Pero somos realmente nosotros quienes decidimos? La verdad, nunca elegimos nosotros sobre aquello que tienta nuestra mirada. Simplemente el entorno se ha vuelto irresistible para nuestra atención. Tal como en la industria alimentaria se lograron alimentos hipersabrosos (mediante la calculada manipulación de niveles de sal, azúcar y grasa), los ingenieros mediáticos lograron entornos hiperestimulantes (con la atractiva sensación del touch, la inmediata recompensa de las notificaciones y el colorido lumínico de las pantallas). Hoy en día leer Aristóteles vs pasar una hora scrolleando es como elegir entre un brócoli y un Cheeto. La distracción, dice Crawford, es el equivalente mental de la obesidad.
En su libro, Crawford escarba los fundamentos de lo que nos hace humanos para poner de relieve el rol de la atención. La raíz latina nos da una pista: tenere significa estirar o tensar. Atender es ceder al tirón del mundo que nos lleva fuera de nosotros. La imagen ilustrada atenta contra el contacto originario con el mundo, donde nos subordinamos a las cosas y otorgamos autoridad a la realidad. Un ejemplo claro de ello son las "skill-practices" —cocinar, manejar una moto, hacer cálculos— donde no nos guiamos por información procesada en nuestra cabeza. Antes bien, por las oportunidades y limitaciones que ofrece el entorno. Son estos procesos vitales en los que vamos adquiriendo un sentido del “yo” y del mundo. Dichos procesos toman forma en lo que Crawford denomina "situación": el cuerpo, el entorno social y la herencia histórica del individuo.
The World Beyond Your Head nos invita a eso: a recuperar lo que está fuera de nosotros. No se trata de ceder a lo que nos estimula, sino de estar presente ante lo que nos exige el entorno. Más allá de una exploración, el libro sugiere una ética. La ética de la atención solo es posible si la entendemos como ecología, donde lo valioso, lo oportuno y lo perceptible se entienden como un bien común. Esta ecología sugiere el derecho a no ser abordado constantemente. El derecho, en definitiva, al silencio.

Un podcast
LA POTENCIA SUBVERSIVA — del aburrimiento
Por Begoña Pessis
Coordinadora del CORE de Civilización Contemporánea y académica, FAL, UAI
El filósofo sur coreano nacido en Alemania, Byung-Chul Han, piensa que la crisis de los fenómenos atencionales no se debe a una falta o una carencia, sino más bien a un exceso de positividad. La era digital, aguza esta saturación de estímulos. Redes sociales, publicidad, reels, twits, etc... Nos hallamos en un estado de permanente excitación, con la atención fragmentada e incapaces de una disposición contemplativa.
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Una obra
VELAZQUEZ — y la exigencia de mirar detenidamente

Una obra
Suele decirse que "Las Meninas" (1656), del pintor madrileño Diego Velázquez, es una de las obras más estudiadas de la historia del arte, pero su potencia no está solo en su complejidad técnica, sino también en la forma en que pone a prueba la atención del espectador. La escena parece cotidiana: la infanta Margarita aparece en el centro, acompañada por sus damas, un par de sirvientes y un perro. Nada sugiere, a primera vista, que se trate de un cuadro extraordinario. Velázquez pintó la escena mientras trabajaba en la corte como funcionario del rey, más cerca de la administración cortesana que del taller. Aun así, se retrató a sí mismo dentro del cuadro, pincel en mano, al mismo nivel que la infanta.
Al mirar con más cuidado, la escena se vuelve misteriosa y el tiempo se torna confuso. En el espejo del fondo se reflejan el rey y la reina, cuya presencia reorganiza toda la composición: ¿están posando para Velázquez?, ¿acaban de entrar en la sala?, ¿ocupan el lugar del espectador? Las miradas de varios personajes parecen dirigirse hacia fuera del cuadro, aumentando nuestra inquietud ante aquello que no vemos.
Velázquez construye una pintura que exige una mirada detenida y paciente. En un tiempo saturado de imágenes que buscan capturar la atención inmediata, Velázquez nos invita a lo contrario: una pintura que solo se revela a quien está dispuesto a quedarse más tiempo frente a ella.
- Nombre obra
- Las Meninas
- Autor
- Diego Velázquez
- Fecha de creación
- 1656
- Dimensiones
- 318 x 276 cm
- Técnica
- Oleo sobre tela
- Estilo
- Barroco | Pintura cortesana
- Derechos
- Museo Nacional del Prado
- Lugar
- Museo Nacional del Prado, Madrid
Un mix
LOS MODOS — de prestar atención
Por Equipo Refracciones


Una mirada rompecabezas
La ya clásica obra "La vida instrucciones de uso" del escritor francés Georges Perec inaugura un estilo narrativo disruptivo: la historia de un edificio contada como un mosaico de habitaciones, vidas y épocas. La primera orientación la recibimos en el prólogo; la arquitectura del libro está inspirada en un rompecabezas. Al igual que enfocamos minuciosamente las pequeñas piezas, Perec nos enseña a mirar sus escenas a través de detalles enciclopédicos e historias inconexas. Una obra —y una lectura— que desafían nuestra atención y entrenan la mirada al modo de un puzzle.
La vida interior en el espacio
“La experiencia es aquello a lo que consiento atender. Solo aquellos elementos que advierto moldean mi mente”, dice William James. Desde otra mirada, Joachim Trier es un director que se ha dedicado a llevar esta idea a la pantalla. Su último filme, Sentimental Value, nos muestra con destreza que cosas tan aparentemente recónditas, como nuestros sentimientos, recuerdos, apegos y traumas, no habitan solo en nuestras cabezas, sino que se depositan en nuestro entorno doméstico. Trier se esmera en enfocar todos los objetos y lugares con “valor sentimental” para los personajes; una antigua grieta en la habitación, el jardín a lo largo de sus estaciones o incluso las huellas del padre ausente. Ayudados por el lente cinematográfico, vamos advirtiendo junto a los personajes los elementos que moldean su atención y su experiencia.
El diseño de nuestros intereses
En esta TED, How a Handful of Tech Companies Control Billions of Minds Every Day, el diseñador Tristan Harris advierte sobre que un grupo reducido de empresas tecnológicas puede moldear, día a día, lo que piensan y sienten miles de millones de personas. Notificaciones, alertas y reproducción automática compiten por un mismo recurso: nuestra atención. Harris muestra cómo estos mecanismos explotan sesgos psicológicos para beneficiar a las plataformas y propone un “renacimiento del diseño” que les devuelva la autonomía a los usuarios para manejar su propia atención.
El sonido: una colaboración invisible
Internet es el lugar que más distracciones puede generarnos. Pero paradójicamente nos ofrece buenas soluciones a este problema. Endel —una app que genera ambientes sonoros— parte de una intuición simple: si la atención se quiebra por microinterrupciones constantes, la solución no pasa solamente por una mayor fuerza de voluntad, sino por cambiar el ambiente en el que estamos. Para esto, ofrece paisajes sonoros generativos que cambian de forma mínima sin que lo percibamos y nos ayudan a mantener la concentración. La app ya cuenta con más de un millón de descargas.
Una conversación remota
LA ATENCION — como negocio
Duración 30 min.
Juan Pablo Abalo, editor revista RAL y académico, Facultad de Artes Liberales, UAI
Arturo Arriagada, investigador principal del Núcleo Milenio, académico y director de Investigación, Escuela de Comunicaciones y Periodismo, UAI
En la lógica de las redes sociales y las plataformas digitales, la atención se ha convertido en el fundamento del negocio. Ya sea mediante algoritmos o a través de una compleja infraestructura tecnológica, el objetivo final es mantener a los usuarios conectados y atentos de forma permanente.

Un playlist
ATENCION AMBIENTAL
Por Juan Pablo Abalo
Editor revista RAL y académico, Facultad de Artes Liberales, UAI
El compositor y músico británico Brian Eno —productor de U2 y colaborador de Coldplay, entre muchos otros— ha sido, quizá, el artista que con más constancia ha pensado la atención desde la música. Su propuesta es contraintuitiva: a su juicio, la música puede funcionar como un ambiente que permita que nuestra atención se enfoque en lo necesario. Este playlist reúne algunas de sus piezas clave para ordenar el entorno, reducir la ansiedad del ruido y evitar que nuestra atención navegue en un mar de distracciones sonoras.